Sobre Syriza y su victoria en las recientes elecciones generales griegas

Ta Paidias Tis Galarias (TPTG)

Traducido y corregido por Editorial Klinamen

Para más información sobre TPTG ver el libro Ob skené (puedes descargarlo aquí)

El 25 de enero de 2014, por primera vez en la historia de Grecia, un partido de izquierdas, Syriza, ganó las elecciones generales con una mayoría del 36,34%, 8,5 puntos por encima de Nueva Democracia, el partido conservador tradicional y principal fuerza de la coalición gobernante hasta ahora. Sin embargo, no logró una mayoría absoluta, ya que consiguió 149 diputados en el parlamento y se necesita un mínimo de 151 para ello. Por consiguiente, formaron una coalición con Independientes Griegos, un partido nacionalista populista de derechas que se hizo con el 4,75% de los votos y 13 diputados en el parlamento. Tal colaboración fue posible gracias a su firme oposición a los programas de austeridad de estos últimos años, y a pesar de las grandes diferencias existentes entre los dos partidos en asuntos como la inmigración y la política exterior.

El voto a Syriza por parte de la clase obrera y la pequeña burguesía fue un voto de venganza frente al gobierno derechista cuyos duros programas de austeridad han tenido efectos desastrosos en sus vidas y los han llevado a la depresión y a las tendencias suicidas. Fue un voto contra las políticas del miedo que habían promovido no solo la represión policial de las luchas sino, además, muchas pequeñas “guerras civiles” entre los obreros. Fue un voto contra la propaganda constante y monótona del dogma del “no hay alternativa”. Nada ilustra mejor la popularidad del programa político alternativo de Syriza que este ejemplo: dentro del campo de concentración de Amygdaleza, los inmigrantes “ilegales” que se habían rebelado frente a su encarcelamiento en el verano de 2013 -y que no pueden votar- corearon el nombre de Tsipras en la cara de sus guardias la noche del 25 de enero.

Estas son las ideas principales de la política de Syriza, que explicaremos más detalladamente a lo largo del texto: a) la cancelación de la mayor parte de la deuda del gobierno griego, así como otras medidas destinadas al alivio de la deuda y b) la abolición de los programas del memorándum de austeridad (es decir, de la devaluación del capital). Es importante hacer hincapié en que solo recientemente los cuadros de Syriza han expresado algo de optimismo sobre el hecho de que aceptaran sus posturas y propuestas sus acreedores, es decir, el resto de estados miembro de la UE, el BCE y el FMI. Es posible que este optimismo tenga que ver con que la deflación y el estancamiento actuales dentro de la Unión Europea, junto con la reciente caída en el precio del crudo, hayan provocado el lanzamiento de un gran programa de “expansión cuantitativa” (EC) consistente en la compra de bonos por parte del BCE, por valor de hasta un trillón de euros, para estimular la demanda de las economías europeas. Esta estrategia de EC recientemente anunciada marca el comienzo de una política de devaluación inflacionaria de capital monetario en la UE como un todo, por medio de la depreciación del euro que podría evitar la imposición de más duras medidas de austeridad a ciertos miembros de la UE, o el ajuste de los déficits presupuestarios, incluso aunque esto no signifique que se vayan a abandonar las viejas prácticas de terrorismo fiscal que han servido para atacar a los proletarios de la UE.

Además, unos pocos altos cargos de gobiernos europeos han expresado apoyo o simpatía hacia las posturas de Syriza. El ministro irlandés de Finanzas, por ejemplo, dos meses antes de las elecciones griegas, respaldó la idea de una conferencia sobre la deuda europea, y el canciller de Austria criticó los programas de austeridad y expresó su deseo de discutir medidas concretas de alivio de la deuda. Parece que, debido al prolongado estancamiento económico, una pequeña pero creciente parte del capital europeo presiona por el abandono de la dura política de austeridad promovida por Alemania. Recientemente, varios economistas de renombre y columnistas financieros no solo han reconocido que el alivio de la deuda es necesario, sino que han respaldado la idea de Syriza de sustituir los recortes presupuestarios por pequeños gastos de estímulo de la demanda[1]. Incluso el socialdemócrata alemán Martin Schulz, el presidente del parlamento europeo, que expresó su convicción de que Syriza no conseguiría una reducción de la deuda griega, habló no obstante de llegar a un “acuerdo”.

Al mismo tiempo, parece posible que Syriza vaya a utilizar otros instrumentos de política exterior como la capacidad de veto para presionar por concesiones de la Unión Europea.

Cómo llegó SYRIZA a ser el partido de la mayoría en Grecia

Syriza es el acrónimo de “Synaspismos Rizospastikis Aristeras”, que se traduce al castellano como “Coalición de la Izquierda Radical”. Se fundó en enero de 2004 como una coalición de varios partidos y grupos de izquierdas, de los cuales los más importantes eran Synaspismos (Coalición de la Izquierda, los Movimientos sociales y la Ecología), AKOA (Izquierda Ecologista Comunista Renovada), KEDA (Movimiento por la Acción Unida de Izquierdas), DEA (Izquierda Internacionalista de los Trabajadores) y KOE (Organización Comunista de Grecia). Syriza se transformó en un partido único antes de las elecciones generales de junio de 2012, cuando parecía posible conseguir los escaños extra que se entregan al partido mayoritario según el sistema electoral griego del momento. Synaspismos era, con mucho, el partido más fuerte y grande de SYRIZA y se formó en 1989 como una coalición entre el KKE (el partido comunista prosoviético) e Izquierda Griega, un sucesor del KKE Interior (un partido eurocomunista escindido del KKE en 1968). El KKE dejó Synaspismos en 1991 cuando la línea dura estalinista purgó a los miembros más orientados hacia la socialdemocracia, incluyendo el secretario general del partido, que dimitió y se quedó en Synaspismos. AKOA se escindió de KKE Interior a finales de los 80, mientras que KEDA se escindió del KKE a comienzos de los 90. DEA era una escisión del Partido Socialista Trotskista de los Trabajadores (asociado con la Tendencia Socialista Internacional) y KOE, el sucesor de un grupo escindido del maoísta KKE M-L.

La creación de Syriza está directamente relacionada con los fermentos y desarrollos políticos que tuvieron lugar durante el periodo del movimiento “antiglobalización” y la prevalencia del denominado discurso antineoliberal dentro de tal movimiento. Concretamente, todos estos grupos políticos supuestamente heterogéneos se unieron en torno a la oposición a la reestructuración neoliberal del estado de bienestar capitalista y optaron por un retorno a la gestión socialdemócrata de las relaciones sociales capitalistas. El vehículo organizativo para esta unificación fue el “Espacio para el diálogo por la unidad y la acción común de la izquierda”, una formación que preparó la participación de la izquierda griega en la manifestación “antiglobalización” de Génova en 2001. Sin duda, aún hay distintas posturas dentro de Syriza en bastantes aspectos, como la nacionalización de los bancos o la participación en la eurozona, pero en este punto, los socialdemócratas más “radicales”, que apoyan la nacionalización de los bancos, así como los denominados euroescépticos, que están por la salida del euro, están perdiendo espacio dentro del partido.

***

Antes del comienzo de la “crisis de deuda” en 2010 -que fue una manifestación y un agravamiento de la larga crisis de reproducción capitalista en Grecia- y la imposición durante los años siguientes de las políticas de choque de devaluación de capital constante y variable mediante los mecanismos del infame “memorándum”, es decir, los programas de austeridad incluidos en el paquete de los préstamos de la Troika (FMI, BCE, Unión Europea)[2], Syriza nunca había conseguido más del 5% de los votos, tanto en las elecciones europeas como en las generales. Syriza emergió como el principal partido de la oposición en las elecciones generales repetidas[3] de 2012 solo tras la retirada, la recuperación o la derrota de las luchas contra la imposición de la política de devaluación de capital (16,78% en mayo y 26,9% en junio de 2012).

Esto está muy relacionado con el papel central que ha jugado Syriza en el “movimiento de las plazas” que estalló a finales de mayo de 2011 y duró, con mucha fuerza, más de un año. La principal manifestación del movimiento en Grecia fue la ocupación de la plaza Syntagma (la plaza central de Atenas, frente al parlamento), que duró dos meses en el verano de 2011. Este movimiento pareció ofrecer una perspectiva de superación de la lógica sectorial de los sindicatos y de cuestionamiento de los partidos políticos de la izquierda como formas alienadas de representación de las prácticas de la clase obrera, así como del sistema político como un todo. Sin embargo, se mantuvo al nivel de la política protesta y la demanda de “democracia real/directa”, aunque fue crucial su papel al convocar huelgas contra el acuerdo de medio plazo y la organización de los enfrentamientos contra las fuerzas policiales del orden capitalista en junio de 2011. Los mecanismos de partido de Syriza y otras organizaciones de la izquierda participaron de incógnito en grupos organizativos clave en la plaza y, por tanto, consiguieron en gran parte dominar el contenido y las formas de lucha promoviendo una ideología nacionalista de izquierdas de “independencia nacional”, “reconstrucción productiva de la economía griega”, “cancelación de la parte odiosa de la deuda”, etc. Es más, este mecanismo hizo todo lo posible por limitar la lucha a un nivel puramente simbólico, minando cualquier sugerencia práctica que tuviera como objetivo la expansión de la lucha a los lugares de trabajo y las oficinas de desempleo, mientras promovía la “provocadorología” frente a quienes se enfrentaban en ese momento a las fuerzas del orden en las manifestaciones masivas.

El “movimiento de las plazas” estaba basado en la creación de nuevas “asambleas populares” en los barrios de Atenas y en las capitales de provincia o en el refortalecimiento temporal de las que ya existían (las que habían nacido durante las revueltas de Diciembre 2008). En el periodo que siguió al movimiento de la plaza de Syntagma hubo una serie de movilizaciones, organizadas principalmente por las asambleas, que promovían “la negativa a pagar desde abajo”. Las movilizaciones se centraron sobre todo en la negativa a pagar: a) las facturas de la luz, que en ese momento y para los tres años siguientes incluían un sobrecargo por un nuevo impuesto a la propiedad; b) los billetes de transporte, cuyo precio había aumentado y c) los peajes, que se habían multiplicado al mismo tiempo que aumentaba la tarifa. Los miembros de Syriza y otros izquierdistas que participaron en las “asambleas populares” promovieron un cambio en el enfoque de las movilizaciones desde actividades antagonistas proletarias, como por ejemplo la reconexión a la red eléctrica de viviendas obreras o el bloqueo o sabotaje de las máquinas expendedoras de billetes de metro, a acciones legales que a menudo implicaban a los aparatos de los ayuntamientos con alcaldes de izquierdas o socialdemócratas.

Los intentos de Syriza por recuperar las movilizaciones tuvieron bastante éxito y fueron una tarea fácil debido a su contenido político y su composición interclasista: las asambleas, incluso cuando estaban compuestas predominantemente por proletarios de todo tipo, nunca se definieron a sí mismas como colectividades obreras; eran percibidas por la mayoría de sus miembros como asambleas de ciudadanos/individuos/pequeños propietarios. A partir de ahí había un pequeño paso para ser subsumidas por el discurso socialdemócrata, promovido por Syriza, de los “derechos ciudadanos”, “los derechos de bienes comunes”, etc. Por ejemplo, las asambleas barriales han organizado una serie de actividades llamadas de solidaridad, como comedores, centros de salud autogestionados, cooperativas de consumo, intercambio de servicios (como clases de idiomas) en un esquema interclasista de oposición al gobierno. Esta estrategia de austeridad autogestionada fue adoptada ampliamente por Syriza, que, como mostraremos más adelante, ha incluido la economía “social” o “solidaria” como uno de los “pilares” de su programa por la “reconstrucción productiva de la economía griega”. Actualmente, Syriza controla una plétora de esas organizaciones de “solidaridad” de base, incluyendo farmacias y centros sanitarios autogestionados, intercambio de mercancías, supermercados contra la pobreza, etc. Nuestra opinión de que los límites entre esos proyectos y las organizaciones caritativas dirigidas por la Iglesia y las ONG son borrosas ha resultado confirmada por las recientes declaraciones de apoyo a la misión filantrópica de la Iglesia, por parte del presidente de Syriza en un encuentro con el arzobispo en una institución caritativa de la Iglesia. Es más, Syriza utilizó las asambleas barriales para fortalecer sus ramas locales, que a menudo copiaron la forma organizativa de la asamblea y reclutaron miembros de estas asambleas.

Sus recientes logros en las elecciones locales ha aumentado la capacidad de Syriza de sustituir (de forma limitada, pero considerable) las funciones del estado de bienestar en desintegración en Grecia. Por ejemplo, Syriza gobierna en la Administración Regional de Attiki (la región más poblada de Grecia, a la que pertenece Atenas) desde septiembre de 2014 y ha implementado la reconexión a la corriente eléctrica a un número considerable de hogares pobres, dándoles 360 euros anuales a los hogares a los que se les haya cortado la luz.

Además, tras la derrota de las luchas en el sector público (con la excepción de la lucha contra el nuevo sistema de evaluación de empleados y lugares de trabajo, que aún está pendiente), una derrota debida a varias razones, algunas de las cuales hemos explicado en otros textos, Syriza emergió como el partido político que restauraría el statu quo previo cancelando los despidos en las universidades y, de modo más general, en los servicios públicos y reabriendo ERT (la cadena de radiotelevisión pública, que fue clausurada por el anterior gobierno, despidiendo a unos 3000 empleados). En el caso de las luchas contra los cierres de fábricas, Syriza ha promovido activamente la autogestión de las plantas por sus antiguos empleados, basándose en el ejemplo de VIOME[4], así como la organización de la distribucción del producto a través de intercambios de mercancías autogestionados sin intermediarios. El programa de Syriza por la “economía social”, pilar de su plan de “reconstrucción productiva”, se constituye por la autogestión de las empresas en bancarrota y la creación de nuevas empresas cooperativas, la autoorganización de las redes de consumo y distribución y la creación de asociaciones de empresas autogestionadas que ofrecerán funciones de asesoramiento legal y contable “a fin de crear economías de escala” o incluso la creación de instituciones cooperativas de crédito.

En el mismo terreno que la representación política, el poder de Syriza ha aumentado por su resuelta oposición al partido ultraderechista Amanecer Dorado. El impacto de este partido en el electorado nacional resultó en gran medida reforzado tras el retroceso del “movimiento de las plazas”. Este movimiento había combinado una “revuelta desde la izquierda” de base con una “revuelta desde la derecha”. Tras su retirada, la parte más pasiva y racista de las bases de la “revuelta desde la derecha” contra las medidas de austeridad encontró un representante político en Amanecer Dorado. Esta representación recibió el estímulo del partido conservador gobernante y los mecanismos del “estado profundo”. Cuando la violencia física de sus miembros contra inmigrantes y militantes de izquierdas se descontroló en septiembre de 2013 y se hizo evidente su autonomización respecto del estado, sus hermanos de derechas en el gobierno se vieron obligados a encarcelar a la cúpula. Sin embargo, el verdadero vencedor de esta campaña antifascista del estado fue Syriza, que había apoyado las actividades antifascistas de los años previos fuera y dentro de las “asambleas populares”[5].

El predominio dentro del movimiento contra la austeridad del discurso nacionalista sobre la renegociación/reducción de la deuda gubernamental -una reducción estatista de los pagos desde arriba (una idea compartida también por Amanecer Dorado), algo opuesto a la acción proletaria consistente en negarse a pagar desde abajo – y la “reconstrucción productiva de la economía griega”, junto con el predominio del discurso socialdemócrata sobre los “derechos ciudadanos”, los “derechos de bienes comunes”, la “autogestión” y la “economía social” pavimentaron el camino para el surgimiento de Syriza como el siguiente partido gobernante. Después de haber evitado activamente que las luchas en los lugares de trabajo, las plazas y las calles se convirtiera en un movimiento proletario que pudiera amenazar el dominio del capital y su estado, Syriza consiguió transformar esa derrota en su poder electoral. Su posible éxito en las urnas alentaba las esperanzas de un revés de las políticas de devaluación de capital de una gran parte de la clase obrera y la pequeña burguesía. La nueva coalición gubernamental reúne la “revuelta de la izquierda” de base con la “revuelta de la derecha” más activa y no fascista al nivel del estado capitalista. En condiciones normales, esto abriría una nueva ronda de luchas reivindicativas de la clase obrera y la pequeña burguesía.

¿Qué les ocurre a los programas políticos de izquierdas cuando se retiran los movimientos sociales?

Es interesante confeccionar una lista de los cambios del programa político de Syriza desde 2010 hasta ahora. A fin de ilustrar los cambios más claramente, los dividiremos en varias categorías.

Gestión de la deuda pública: la postura principal del programa de Syriza con respecto a la reestructuración de la deuda pública se ha mantenido intacta desde 2010, es decir: renegociar la deuda con el objetivo de cancelar su mayor parte. Recientemente, han invocado el precedente histórico del tratado de 1953 por el que se alivió la deuda entre la República Federal Alemana y las naciones prestatarias tras la Conferencia de la Deuda en Londres. Por otro lado, los principales cambios se pueden resumir como sigue: a) en 2010 y 2011 Syriza defendía el préstamo directo del Banco Central Europeo (BCE) a tipos de interés muy bajos, similares a los que se cobran a los bancos privados, mientras que en su programa más reciente defienden políticas de “expansión cuantitativa” mediante la compra de bonos por parte del BCE; b) desde 2012, Syriza propone un aplazamiento del pago de intereses hasta que la economía griega se recupere, así como el establecimiento de una “cláusula de crecimiento económico” que regule el pago de la deuda; y c) en 2011, Syriza defendía una auditoría exhaustiva de la deuda pública para cancelar su parte odiosa, una postura que ha sido retirada del programa. Además, en 2010 y 2011 Syriza defendía la abolición de los pactos de estabilidad europeos, mientras que en 2015 solo piden que los programas de inversión pública se excluyan de las restricciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Además, en 2010 Syriza propugnaba la restricción del libre movimiento de capitales, por ejemplo mediante la imposición de la tasa Tobin, una postura que ha sido purgada del programa. Por último pero no por ello menos importante, en el programa de 2015 Syriza aboga por el establecimiento de un considerable periodo de gracia de tal modo que el estado griego no tenga que pagar ninguna deuda durante unos años para poder dedicar fondos a la inversión, como una palanca para “reiniciar la economía”.

Sistema bancario y deuda privada: ha habido un cambio fundamental en el programa de Syriza con respecto al sistema bancario. Concretamente, en 2010 y 2011, Syriza abogaba por la nacionalización de los bancos, mientras que en 2015 esta propuesta se limita al establecimiento de un banco público de inversiones y varias instituciones públicas especializadas en el crédito para pequeñas empresas, empresas autogestionadas y agricultores. Se ha eliminado cualquier referencia a la nacionalización de los bancos. Desde 2011 Syriza ha incluido en su programa una provisión para la liquidación de préstamos que no se pudieran pagar, tanto de hogares como de empresas, mientras que el programa de 2015 promete prohibir la subasta de primeras residencias. Además, el programa de 2015 aboga por la liquidación de deudas privadas con el estado debidas a los impuestos o a contribuciones sin resolver a la seguridad social, estableciendo límites máximos a las cuotas mensuales, que estarían relacionadas con los ingresos del hogar. Al mismo tiempo, promete parar los desahucios y las acusaciones delictivas a los individuos, que voluntariamente pagarán sus deudas al estado.

Privatizaciones / nacionalizaciones: Syriza no ha cambiado su intención de detener la privatización de las empresas, las infraestructuras y los servicios públicos. Sin embargo, su postura inicial en 2010 de renacionalizar “gradualmente” las “empresas estratégicas” como las de telecomunicaciones, electricidad e infraestructuras como los puertos, aeropuertos y carreteras se ha ido abandonando gradualmente. Desde 2012, Syriza relaciona la renacionalización de “empresas e infraestructuras estratégicas” con la disponibilidad de fondos a fin de acaparar stocks y derechos de propiedad, una condición que prácticamente implica que la renacionalización no tenga lugar. Además, desde 2012 Syriza aboga por la transferencia de la propiedad de los recursos naturales y minerales a un tesoro público para utilizarlos como colaterales para la emisión de bonos del estado. Su idea de 2010 de volver a regular el mercado (los servicios, etc.) ha sido abandonada.

Inversión pública: Los programas de Syriza no han cambiado desde 2010 con respecto a la intención de aumentar la inversión pública como palanca tanto del crecimiento como de la llamada reconstrucción productiva de la economía. En este contexto, prometen incrementar el gasto en inversión científica, principalmente a través de las universidades griegas, e impulsar ciertas industrias (como la producción de medicinas). En 2015, Syriza propone un “New Deal” europeo que revierta la deflación e impulse el crecimiento en Europa mediante un programa de inversión pública respaldado por la UE.

Política fiscal / gastos: la idea de Syriza en 2010 y 2011 de tasar al 45% los beneficios no distribuidos de las grandes empresas capitalistas no ha vuelto a aparecer en su programa desde 2012. Además, ha sido suavizada su promesa de abolir las exenciones fiscales del capital de transporte marítimo en 2010 y 2012, ya que en su programa más reciente solo se habla de revisar todas las exenciones y de abolir solo aquellas que “no estén relacionadas con la actividad del transporte marítimo per se“. En cuanto a los impuestos a las “personas físicas” se refiere, ha desaparecido la idea de 2010-2011 de aumentar los impuestos directos a los estratos más altos de la población, mientras que en el programa de 2015 solo se habla de la reducción gradual de los impuestos indirectos “tras deliberación”, en contra de su postura de 2010, que abogaba por una reducción inmediata de los impuestos indirectos, y la de 2012, que proponía la reducción del IVA en turismo y restauración. Sin embargo, en el programa de 2015 Syriza promete aumentar el mínimo exento a 12 000 euros, abolir el nuevo impuesto a la propiedad, el del gas y el de los trabajadores autónomos. Además, promete reducir la carga fiscal a las pequeñas empresas. En cuanto al gasto público, en 2010 y 2011 Syriza abogaba por el aumento del gasto social y la reducción de los gastos militares, mientras que desde 2012 solo habla de congelar la reducción de los gastos sociales. Después de 2014, su postura es que mantendrá un presupuesto equilibrado, una idea que normalmente equivale a la continuación de la austeridad, a pesar y en contra de sus promesas.

Salarios / relaciones laborales: el programa de Syriza en 2010 prometía un aumento de los salarios, las pensiones y las prestaciones de desempleo. En 2011 esto había cambiado a la inmediata restauración de salarios y pensiones a los niveles de 2009, antes de la imposición del memorándum. En 2012 solo abogaba por el congelamiento de la reducción de salarios y pensiones y la gradual restauración de los salarios a niveles de 2009, signifique lo que signifique esto, y solo prometía la inmediata restauración del salario mínimo. En 2015 solo promete la inmediata restauración del salario mínimo a niveles de 2009. En cuanto a las relaciones laborales (es decir, de explotación), en 2010 defendía la imposición de nuevas restricciones a los despidos, mientras que desde 2012 solo ha prometido abolir la legislación de 2010, que pone en marcha la “liberalización” del mercado laboral facilitando los despidos, reduciendo las indemnizaciones y limitando la aplicación de los convenios colectivos. Syriza aún defiende la reducción del trabajo precario mediante la abolición del empleo indirecto y el freno a la subcontratación en el sector público. Sin embargo, admite de manera contradictoria que utilizará programas subsidiados de trabajo temporal en ayuntamientos, así como “programas de formación” para reducir el desempleo. Además, en los programas de 2012 y 2015, Syriza promete la persecución del trabajo en negro y el fortalecimiento de la agencia estatal que vela por la aplicación de la legislación laboral. Por último, en su programa más reciente promete restaurar el domingo como día libre en los comercios.

Prestaciones: Syriza prometía en 2010 aumentar las prestaciones por desempleo. En su programa más reciente su propuesta es tan solo volver a los niveles de 2009 (461 euros por 12 meses). En 2012 prometía extender la prestación a los trabajadores autónomos, mientras que en 2015 solo promete rediseñar las prestaciones a fin de cubrir a una parte de los autónomos sin ingresos. Mientras que en 2012 abogaba por la extensión de la duración de la prestación de desempleo a dos años, en el último programa solo promete esta extensión a los parados de larga duración. Sin embargo, promete abolir la restricción impuesta a la duración total de la prestación (400 días de subsidio total por cada periodo de cuatro años). Además, ha incluido en su último programa una serie de prestaciones para el alivio de la pobreza extrema, como electricidad gratuita y tiques de comida para 300 000 hogares, vivienda gratuita para los sintecho utilizando los edificios de viviendas y hoteles vacíos, atención sanitaria gratuita para los parados y las personas sin seguridad social y transporte gratuito para parados y trabajadores con ingresos muy bajos. Syriza comprendió que podía ganar muchos votos prometiendo una nimiedad al significativo grupo de hogares empobrecidos.

Pensiones: en 2010 Syriza prometía abolir todas las leyes que habían atacado a los derechos sociales y las pensiones desde 1990 y reconocía las deudas del estado con los fondos de la seguridad social. En el programa de 2012 esta postura se había eliminado y solo prometían restaurar las contribuciones de los empleadores a los niveles previos más altos, luchar contra la evasión fiscal por parte de los empleadores, congelar las reducciones de las pensiones, “restaurar gradualmente las pensiones” a sus niveles previos y abolir la exención, de 2011, de muchos trabajos de la categoría de “ocupación peligrosa”, que es favorable a los trabajadores. Como se ha mencionado anteriormente, la promesa de 2010-2011 de restaurar las pensiones a niveles de 2009 ha sido reemplazada tanto en el programa de 2012 como en el de 2015 por una promesa de congelar las reducciones de las pensiones. Es más, en el programa de 2015 dicen que revisarán la medida de eliminar ciertos trabajos de la categoría de “ocupación peligrosa”, en contra de su promesa de 2012 de abolir inmediatamente esta medida. También dicen que reducirán la edad de jubilación dos años, es decir, restaurar la jubilación a los 65 con pensión completa y a los 60 con pensión reducida. Además, prometen abolir el nuevo método de cálculo de las pensiones establecido el 1 de enero de 2015, así como las restricciones para cobrar una pensión reducida, que excluyen a muchos trabajadores del derecho a tener una pensión (por ejemplo, según estas restricciones, un trabajador debería haber trabajado cien días al año en los últimos cinco años).

“Economía social” (sector autogestionado): en 2010 el programa de Syriza no hacía demasiado hincapié en la “economía social”, aparte de una referencia en apoyo a las asociaciones agrarias. Esto empezó a cambiar en 2012 cuando el programa prometió dotar de incentivos y facilidades al desarrollo de la “economía social”. Esto ha cambiado completamente en el programa de 2015, en el que se hace evidente que Syriza da mucha más importancia a este sector tanto por la reducción del paro como por la “reconstrucción productiva de la economía”. Este cambio refleja el crecimiento del sector de la “economía social”, en tanto que cada vez más proletarios satisfacen parcialmente sus necesidades ya sea implicándose en estos proyectos o en negocios de bajo coste. Concretamente, prometen ayudar a tomar y autogestionar empresas en bancarrota cambiando la ley de quiebras. También prometen apoyar las empresas y asociaciones cooperativas mediante exenciones fiscales, subsidios europeos, fondos de las instituciones públicas especializadas en crédito y mediante la creación de servicios de apoyo y asesoría legal y contable.

Trabajos en el sector público: El programa de 2012 prometía la abolición de la ley para los despidos en el sector público. En el de 2015, Syriza promete que los empleados públicos que hayan sido despedidos volverán a sus puestos de trabajo. También promete abolir el nuevo sistema de evaluación de empleados y unidades y reemplazarlo por un sistema de evaluación basado en “indicadores y factores objetivos”, sea lo que sea esto. Además, aboga por la abolición de la nueva y estricta ley disciplinaria para empleados públicos impuesta por el memorándum. Por último pero no por ello menos importante, promete la creación de miles de puestos de trabajo estables en el sector público en educación, sanidad y protección social, como parte de su compromiso de crear 300 000 puestos de trabajo en total en los sectores público, privado y autogestionado.

***

Esta larga lista de los cambios en el programa de Syriza ilustra convincentemente la retirada gradual de sus posiciones en una dirección más socialdemócrata, así como sus contradicciones. El ajuste gradual de Syriza a la realpolitik muestra que, tras recortar la mayor parte de sus posturas, consideradas inaceptables desde el punto de vista de la estrategia neoliberal dominante en la zona euro, y manteniendo y quizás enriqueciendo las más inofensivas como las concernientes a la llamada economía social, puede transformarse en un gestor “fresco” y bastante competente del estado capitalista.

TPTG, Enero 2015

Apéndice: sobre algunos debates teóricos dentro de Syriza que se dejaron de lado rápidamente

La minoría comunista antiestatal en Europa y en todo el mundo, que aún se preocupa por asuntos como la comunización, el estado capitalista y la teoría del valor, puede estar interesada en saber que uno de los principales arquitectos del programa de Syriza -y un miembro del equipo negociador del nuevo gobierno con el resto de los estados miembro de la UE- fue, hasta hace unos años, ¡el principal teórico de la facción althusseriana de Syriza y un destacado crítico de la teoría neogramsciana del estado y de la teoría del valor ricardiana de izquierdas!

Ahí van algunos fragmentos interesantes de sus textos:

Es el “filtro” parlamentario de las diferentes prácticas de clase (las prácticas no solo de la burguesía y sus aliados sino también de la clase obrera y sus aliados) lo que hace factible su “representación” dentro del estado; que posibilita su subsunción al interés capitalista general… No es un partido en concreto sino todo el sistema parlamentario lo que ata las clases bajas a la “clase política” del gobierno capitalista. No es un partido en concreto sino el estado capitalista como un todo lo que constituye el “partido” verdadero, el verdadero “representante” del capital, la condensación política de la dominación capitalista. Esa es la razón por la que, desde los tiempos de Marx, todas las “perspectivas” y los intentos de los vehículos políticos reformistas de “conquistar” y socializar el estado han terminado en la nacionalización de los visionarios y en un brusco despertar[6].

La economía política clásica era la encarnación de la teoría del valor y de una teoría de la explotación de los trabajadores asalariados por parte de las clases propietarias. Las principales corrientes del marxismo adaptaron su clásica teoría del valor y la explotación eliminando la crítica que hacía Marx. Esta mutación teórica está fuertemente relacionada con la mutación ideológica y política consistente en pasar de ser un movimiento de contestación radical a una fuerza de gestión y reforma del sistema capitalista… En su versión “conservadora” esta problemática pone de relieve asuntos como la “justa” remuneración del trabajador, unas “condiciones de vida dignas”, aumentos de salario según la productividad laboral, etc. En otras palabras, las demandas inmediatas de los trabajadores en su conflicto con el capital se elevan al rango de “ideal social”, ya que las formas de las relaciones capitalistas de poder se toman como un “hecho necesario”. En su versión “radical”, esta teoría clásica del valor y la explotación concibe un “capitalismo sin capitalistas privados”: “socialización”, es decir, la propiedad pública de los medios de producción va de la mano del mantenimiento de todas las formas de la economía y el estado capitalistas… La transición del capitalismo al comunismo está necesariamente relacionada con la abolición de la forma valor, es decir, el dinero y la mercancía, y la forma empresa[7].

¡Suficiente, Dr. Milios! ¡Gracias por esta excelente crítica de la política reformista! ¿Pero qué tiene que ver este análisis con el programa de Syriza? ¡Absolutamente nada! El problema de la desconexión entre la teoría y la práctica es algo bien conocido en el movimiento revolucionario, incluso desde los tiempos de la socialdemocracia alemana. Hace muchas décadas, Paul Mattick ya criticó a Kautsky por su incapacidad de imaginar que una teoría marxista debía ir acompañada de una adecuada práctica marxista. Así pues, era totalmente inútil su comprensión de “que para Marx, el valor es una categoría estrictamente histórica; que ni antes ni después del capitalismo existió o podría existir una producción de valor que difiriera solo en forma de la del capitalismo”.

Con el academicismo y la profesionalización de la teoría marxista las últimas décadas, las cosas se han puesto aún peor. En reuniones políticas públicas, conferencias, grupos de lectura, campamentos de verano, manifestaciones, etc., uno se encuentra con cientos de estudiantes de posgrado de izquierdas, investigadores, periodistas, etc. La mayor parte de las veces una se pregunta si es un interés genuino por la política anticapitalista lo que los atrae o si su implicación no es más que un paso necesario hacia una profesión garantizada por el estado capitalista, una empresa capitalista o un partido reformista.

 

Nota de Edición: A continuación, reproducimos unas preguntas que hace un internauta sobre el texto y las correspondientes respuestas por parte de un miembro de TPTG.

Preguntas de un internauta a los autores del texto:

Los mecanismos de partido de Syriza y otras organizaciones de la izquierda participaron de incógnito en grupos organizativos clave en la plaza y, por tanto, consiguieron en gran parte dominar el contenido y las formas de lucha promoviendo una ideología nacionalista de izquierdas de “independencia nacional”, “reconstrucción productiva de la economía griega”, “cancelación de la parte odiosa de la deuda”, etc.

Dijisteis que intentaron reenfocar las acciones directas (como la “reconexión eléctrica” a un nivel legal, apelando a los ayuntamientos. ¿Tenéis otros ejemplos? Y si estaban “de incógnito” en el movimiento, ¿cómo consiguieron sacar rédito político? ¿Tuvieron que estar de incógnito, debido a la desconfianza en los partidos electorales? ¿En qué momento cambió eso?

“Actualmente, Syriza controla una plétora de esas organizaciones de ‘solidaridad’ de base, incluyendo farmacias y centros sanitarios autogestionados, intercambio de mercancías, supermercados contra la pobreza, etc.”

¿Cómo ocurre esto materialmente?, ¿cuál es su “control”? (¿Recursos/dinero o contactos con las administraciones del estado?)

“El programa de Syriza por la “economía social”, pilar de su plan de “reconstrucción productiva”, se constituye por la autogestión de las empresas en bancarrota y la creación de nuevas empresas cooperativas, la autoorganización de las redes de consumo y distribución y la creación de asociaciones de empresas autogestionadas que ofrecerán funciones de asesoramiento legal y contable “a fin de crear economías de escala” o incluso la creación de instituciones cooperativas de crédito.”

¿Este apoyo a la autogestión va más allá de un apoyo simbólico/externo? Es decir, una cosa es prometer apoyo financiero a las empresas en bancarrota, y otra animar a los trabajadores a “tomar el control” de una empresa cambiando la relación entre el productor y la “coordinación/gestión” internamente. ¿Cuán importante es (cuánta gente la utiliza) la “red de bienestar” del partido y en qué sentido está esto relacionado con su influencia dentro del sector cooperativo?

Para resumir las preguntas: ¿cuán relevante es la existencia social del partido como una organización de bienestar o cuerpo que apoya los esfuerzos cooperativos y en qué sentido esto está relacionado con su política parlamentaria?, ¿tienen que ver con una necesidad de encontrar “soluciones políticas” más amplias cercanas a la idea que tiene la gente de que “las asociaciones o cooperativas de bienestar o incluso las apropiaciones han alcanzado sus límites”? También en términos de miembros de partido: ¿cuántos miembros están realmente implicados en el “trabajo constructivo” (perdón por el término gandhiano), y cuál es la relación entre estos militantes y la dirección política y el liderazgo del partido?

 

Respuestas de un miembro de TPTG

Aquí van unas primeras respuestas:

  1. El principal objetivo estratégico de la implicación de Syriza en el movimiento de la ocupación de la plaza de Syntagma era mantener las movilizaciones al mismo tiempo que se contenían sus características más amenazantes (por ejemplo, propuestas específicas de acción de clase independiente y contra los políticos, crítica de la representación política, violencia frente a la policía, etc.)

Otro ejemplo fueron los medios legalistas que proponía para la negativa a pagar varios impuestos además del de propiedad. Ciertos asesores de Syriza fueron a las reuniones en la plaza y propusieron maneras de evadir los impuestos enviando cartas a las autoridades protestando por la anticonstitucionalidad de estos impuestos.

Tenían que estar de incógnito al principio ya que estaba muy extendida la hostilidad hacia los partidos políticos. Sin embargo, uno podía encontrarse fácilmente con cadres de Syriza no solo en Syntagma, sino también en las asambleas de barrio, donde se les conocía bastante bien, por supuesto. Dentro de estas últimas, trataban de mantener un perfil bajo en el sentido de que no anunciaban abiertamente ni promovían activamente la línea del partido, pero actuaban en las asambleas como “individuos”, cuando todo el mundo sabía que eran funcionarios del partido. La línea del partido era “seguir la corriente”. Una estrategia inteligente que a menudo hacía casi imposible distinguir el partido del movimiento.

Por ejemplo, en la asamblea popular en la que yo participaba, Gavrill Sakelaridis, el nuevo portavoz del gobierno, estaba activo de un modo muy discreto: era uno de nosotros, sin intentar crear nunca un círculo del partido dentro de la asamblea para imponer la línea del partido. Siempre y cuando la línea política de la asamblea fuera de defensa de los “derechos ciudadanos”, esto era perfecto para los cadres de Syriza. Sin embargo, en Syntagma, donde la gran masa de gente era completamente incontrolable y más diversa, actuaron de incógnito.

Esta es una graciosa anécdota que ocurrió en otra asamblea popular en el centro de Atenas: debido a un correo electrónico enviado por error a su lista de correo, se reveló la estrategia del partido de ocultar la identidad de sus miembros en las asambleas (en caso, por supuesto, de que no fueran cadres locales bien conocidos). Cuando algunos miembros de la asamblea pero no del partido protestaron contra estas tácticas, los miembros de Syriza respondieron: “es bueno que participemos como individuos. ¿Preferiríais a los cuadros estalinistas?”

A medida que se desinflaba gradualmente el movimiento (establecería ese momento a mediados de 2012, tras el fracaso de la coordinación de la asamblea y las elecciones generales), los miembros de Syriza hablaron y destacaron más. Fue entonces cuando mucha gente que estaba activa en el movimiento se fue a Syriza. Poco a poco el partido empezó a celebrar sus propias reuniones en los barrios utilizando la misma forma organizativa de la asamblea y atrayendo a la misma gente (o incluso más), quienes, decepcionados por el fracaso del movimiento desde abajo y frustrados por la continuación de las medidas de austeridad, pusieron sus esperanzas en Syriza, es decir, en un cambio de gobierno. En 2013 y 2014 esta gente se convirtió en el principal recurso del partido.

Por otro lado, había canales institucionales que promovían las políticas del partido, como alcaldes, facciones municipales, profesionales como médicos, químicos, que organizaron y promovieron redes de autoayuda, continuando el trabajo realizado previamente en las asambleas (en ciertos casos, las propias asambleas las organizaban principalmente miembros de Syriza). Un ejemplo es la organización de “Solidaridad para todos”, que está relacionada con muchas asambleas populares controladas por Syriza y es el principal canal de la política social de la administración regional del Ática (la región de Atenas).

En cuanto a la autogestión, creo que nuestro texto está bastante claro: ” Concretamente, prometen ayudar a tomar y autogestionar empresas en bancarrota cambiando la ley de quiebras. También prometen apoyar las empresas y asociaciones cooperativas mediante exenciones fiscales, subsidios europeos, fondos de las instituciones públicas especializadas en crédito y mediante la creación de servicios de apoyo y asesoría legal y contable.”

  1. No entiendo tu pregunta sobre cuán relevante es la existencia social del partido como una organización de bienestar o un cuerpo que apoya los esfuerzos cooperativos. Está claro lo relevante que es. Ellos (Syriza) relacionan la “economía social” con la política parlamentaria. En su estrategia ideológica y política, no enfrentan una a la otra, en el sentido de que los límites del movimiento deberían ser superados solo por la conquista del poder, pero dicen utilizar el poder político para empoderar al movimiento dándole acceso a mayores recursos financieros.

¿Cuántos de sus miembros están implicados en el “trabajo constructivo” del partido? No sé exactamente cuántos, pero desde nuestra experiencia en los movimientos sociales, casi todos sus miembros están implicados en sindicatos, asambleas populares y “actividades solidarias”. Además, hasta ahora no ha habido serios conflictos entre la base y el liderazgo del partido. Por el contrario, todas las iniciativas de la base han sido estimuladas por el liderazgo. Pero existe la posibilidad de que esto cambie en el futuro por la obvia razón de que la base se encontrará ahora frente a un liderazgo transformado en un gobierno que gestiona las relaciones sociales capitalistas.

En conclusión: si no puedes organizar un movimiento anticapitalista de base por la apropiación directa de la riqueza con un discurso claramente antidemocrático, tarde o temprano un partido populista de extrema izquierda (o incluso de extrema derecha) te sustituirá. Esto también ocurrió en los 70 con el PASOK, pero esa es otra larga historia.

 

[1] En una carta enviada al Financial Times el 22 de enero de 2015 titulada “Europe will benefit from Greece being given a fresh start, Stiglitz, Pissarides y otros economistas burgueses “top” apoyaron a) la sustitución de los recortes en el gasto público por programas de inversión pública que aumentará la demanda y estimulará el crecimiento, así como una “recaudación de impuestos más eficiente”; b) un “aumento condicional en el periodo de gracia, de modo que Grecia no tenga que pagar ninguna deuda, por ejemplo para los próximos cinco años y, a partir de entonces, solo si Grecia crece a un mínimo del 3%”; c) “reducción de la deuda, especialmente de la deuda bilateral oficial para aumentar el espacio fiscal disponible” y d) “una considerable cantidad de dinero para proyectos de inversión eficientes, especialmente para las exportaciones”. La misma carta recordaba el considerable alivio de deuda alemana en los 50 y esencialmente reflejaba muchas medidas propuestas originalmente por Syriza.

 

 

[2] Para un análisis extensivo de la crisis capitalista, su gestión por parte del estado griego y la internacional capitalista (FMI, UE, BCE, etc.) y las luchas de clases que tuvieron lugar en Grecia después de 2010, ver nuestros textos: “Endeudados”, “Notas preliminares para un análisis del «Movimiento de Asambleas Populares»”, “Down with the Stalinists! Down with the Bureaucrats”, “Endeudados reloaded“, “El estado actual de las cosas: Contando derrotas”, y la entrevista a TPTG por Juraj Katalenac “An Interview”, disponibles en inglés en http://www.tptg.gr/?page_id=105.

NdT: Los títulos en castellano corresponden a artículos incluidos en el libro “Ob Skené. La lucha de clases en Grecia (2008-2012)”, de la editorial Klinamen.

 

[3] NdT: En 2012 se celebraron dos elecciones generales en Grecia, en mayo y en junio, debido a que tras las celebradas en mayo no se consiguió formar un gobierno de coalición.

[4] VIOME es una fábrica productora de material de construcción, subsidiaria de Filkeram & Johnson, tomada por sus trabajadores tras declararse en bancarrota y ser abandonada por sus propietarios. Para más información, consultar su página web: http://www.viome.org/.

[5] Para saber más sobre el fascismo/antifascismo en Grecia, ver nuestro texto “Antifascism vs fascism: the first time as tragedy, the second time as farce”.

[6] John Milios, Marxism as conflict of currents, Atenas, 1996.

[7] John Milios, The critique of political economy as a critique of the Left, Theseis #101, 2007. Esta interpretación de la teoría de Marx está basada en el trabajo de Michael Heinrich y la escuela de pensamiento Neue Marx-Lektüre, pero no podemos entrar en detalle aquí.

 

No se admiten más comentarios